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AMIGOS MUSEO ETNOGRAFICO "EL CASERON" (AMAT)

PERVIVENCIA DE LOS SERES DE LEYENDA

PERVIVENCIA DE LOS SERES DE LEYENDA El siglo XX no fue propicio para el mantenimiento de la leyenda. El racionalismo científico, y la industrialización masiva han acabado, en Europa, con gran parte de las grandes extensiones salvajes de bosque, habitat propicio para las historias de duendes y brujas. Las grandes ciudades no son lugares en dónde las criaturas de leyenda, tal y como las conocieron nuestros abuelos, puedan sobrevivir. Nuevos mitos y criaturas han venido a sustituirlos: los duendes, xanas, meigas y ogros del pasado se han tranformado, por obra y gracia de la nueva mitología científoide en extraterrestres de grandes cabezas que secuestran y someten a toda clase de horribles torturas a los pobres abducidos...las brujas se han “domesticado”, y ahora ofrecen sus servicios via telefónica y salen en la televisión, transmutadas en horrorosos charlatanes/as cuyo máximo poder es la capacidad para seleccionar los atuendos más horrorosos y los métodos más absurdos para la atisvar el devenir del destino. Trasgos y gnomos apenas pueden respirar en una tmósfera enrarecida por los gases de los tubos de escape, ni vivir en enormes bloques de cajas de cerillas sin ningún rincón oscuro en el que esconderse, incapaces de excavar en el asfalto sus madrigueras.

La mayor parte de la población de los paises industrializados ha nacido y vive en las ciudades, y permanece completamente ajeno al mundo rural, al de sus mayores, que siempre se caracterizó por ser dependiente y temeroso de los designios de la naturaleza, personalizada por el creer popular en la figura de seres mágicos, inestables vecinos cuya relación con los humanos es ambigua y caprichosa, por lo que siempre han sido respetados y temidos. Metáforas de la propia inseguridad del hombre enfrentado a una naturaleza variable, los seres mágicos han sido poderosos mientras que la dependencia con respecto al medio ha sido la constante, la única respuesta válida para determinados fenómenos que la mente aún no racionalista no conseguía explicar.

Sin embargo, ahora los tiempos han cambiado.Por primera vez en toda la historia el ser humano ha sido capaz de someter la naturaleza a su designio, y se ha liberado de las ataduras de la superstición. Acomodados en la sala de estar, viendo la televisión, los “urbanitas” somos ajenos a todo ese mundo, que nos parece propio de cuentos de viejas. Nuestra vida está meticulosamente planificada e inmersa en un sistema económico-social que nos alimenta y en uno científico-técnico que nos da las herramientas para someter al medio. Ya no tememos las malas cosechas, ni a las tormentas, ni que el ganado se muera..., ahora las preocupaciones son el paro, la droga, el terrorismo...Nuevos miedos, nuevos problemas, que tienen una explicación racional y que de ésta manera pueden ser afrontados. Las otras posibilidades ni nos asustan ni nos llaman la atención, por lo que sus responsables últimos, los seres mágicos, no nos afectan.

El urbanita medio jamás ha tenido contacto con el campo para otra cosa que no sea invadirlo los domingos, con lo que pocos han pasado por la experiencia de pasear por un bosque de noche, o de vivir una tormenta a cielo abierto. Su percepción de estos ambientes es parcial, y está exenta de una relación continuada, con lo que su modo de interpretar los espacios abiertos es la de tratarlos a la manera de esos “microecosistemas” urbanos que son los parques, en dónde las plantas son meros suministradores de sombra y flores, sin que tengan para él ningúna significación mas. Las visitas al bosque se han convertido en un anexo a la vida urbana, desprovistas de ese contacto diario que hacia a los ancestros plantearse determinadas preguntas y personalizar en sus historias a los fenómenos naturales.

El ser mítico nace de nuestra imaginación, que al escuchar un corretear de pies menudos tras nuestro durante el paseo nocturno puede relacionarlo con la presencia de un duende travieso, aunque, en realidad, se trate del correr nervioso de un zorro asustado. El hecho es que, si asociamos el ruido con la imagen mítica que conocemos a través de las leyendas, nuestra impresión última será que, efectivamente, hemos trabado contacto con un ser mágico, en otras palabras: interpretamos el mundo conforme a nuestros esquemas mentales y creencias. Si en vez de en duendes, nuestra imaginación ha sido alimentada a base de Expediente-X, abducciones y ufología, no cabe duda de que interpretaremos el hecho como un auténtico encuentro en la Tercera Fase, en la línea de las nuevas mitologias espaciales. Pero esto no es más que una demostración de que los mitos del pasado se resisten a desaparecer. Auténticamente investidos de capacidades para sobreponerse al final de su tiempo, los seres mágicos han adoptado nuevas formas, acordes con los tiempos en que corremos. Nuevas leyendas se inician cada dia, y el ejemplo que acabo de citar es paradigmático, pero podría referir otros muchos.

Sin embargo, no todo está perdido para las leyendas de antaño. La imagineria popular contemporánea se alimenta de los productos creados por la televisión, el cine, los comics y la literatura, que se han convertido en el último reducto para la supervivencia de estos seres, aún cuando habitualmente esto les cueste pagar un alto precio; comparemos sino, la imagen mitológica de los graves y deformes enanos germánicos con los voluntariosos y sexualmente inapetentes protectores de Blancanieves...Este no es el caso de otro grupo de seres, cuyas historias han servido para poner los pelos de punta a cientos de generaciones, y cuya presencia puede rastrearse desde tiempos remotos y en muy distintos lugares: estamos hablando de los hombres-lobo y de los vampiros. Ambas criaturas se han convertido en protagonistas indiscutibles del género de terror, siendo raro el mes que no se estrene alguna película en la que no aparezcan sobre todo los segundos- no en vano, el conde Drácula es el personaje de ficción que más veces ha sido llevado a la pantalla – aunque generalmente en producciones de escasa calidad artística (e ínfima imaginación, todo hay que decirlo). De los primeros ya nos ocuparemos en otro momento. Ahora es el turno de los “no-muertos”, los “nosferatu”, el vampiro.

Como ya hemos mencionado, podemos rastrear la presencia de estos seres sobrenaturales a lo largo de diferentes culturas y periodos, compartiendo características similares en todos ellos. Un estudio generalizado de todas las variables del mito sobrepasa con mucho nuestras capacidades, con lo que este trabajo se centrará en los chupasangres que han atemorizado las noches de los habitantes de nuestro pais.
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